Al trabajar las presentaciones tengo un acercamiento a los libros desde la mirada y escucha a las personas que escribieron, editaron, ilustraron, leyeron o participaron de alguna forma en la creación de un libro. Las autopublicaciones, ediciones artesanales y editoriales que están arraigadas en el diálogo, en la amistad o en lo social son las presentaciones de este año que más recuerdo y que guardaré en mi corazón. Como dijo Samuel acerca de la presentación de su libro y que resume mi experiencia de este año: cuando haya volado de este planeta podré decir que participé de días felices.
- Trenzas de Madera: Mariposario de urbanidades sacramentales de Samuel Cortés Hamdan reúne axiomas poéticos y caóticos como la Ciudad de México de la que escribe: “Sí me desvío, tendré que comerme una flor: felpa irritante para el paladar”.
- En Gran Pie Podrido Guillermo Canek García ensaya sobre lo abyecto: el Valle del Mezquital, lugar donde se vierten las aguas cloacales de la Ciudad de México: “¿Cómo insertar en el reino de las ideas a la mugre, al pelo, al lodo, a lo putrefacto?”
- N° 5 de la revista Tokidoki Hyakusho: Andrés Camacho tiene un proyecto bellísimo de publicación con la revista de fotografía y ensayo sobre les campesinxs en Japón y en México: “no olvidemos que dondequiera que hay campesinxs, hay resistencia, porque la naturaleza no se somete fácil.”
- Deshacer el arte: antología acerca de las prácticas artísticas de lechedevirgen quien escribe sobre la potencia de lo descoloníal, de la brujería, del performance, de la desobediencia y donde denuncia el extractivismo de lo académico: "estas páginas están escritas con el mismo filo con el que clavas un cuchillo en la tierra".
- El problema de la lectura: En este ensayo editado por maquinadeaplausos, la artista Moyra Davey hace un recorrido por distintas voces que han reflexionado sobre el acto de leer; muy útil para hacer consciente y ordenar la lista pendiente de lecturas que todes tenemos. “Creo que sólo debemos leer libros que nos muerdan y nos arañen. Si el libro que leemos no nos despierta como un puño golpeándonos el cráneo, ¿para qué lo leemos?”
Les deseo un 2026 con muchas lecturas - Sofía Minerva
